“Las organizaciones, por su propia naturaleza, están diseñadas para promover el orden y la rutina. Son entornos poco hospitalarios para la innovación”.
T. Levitt
Monserrat despertó una mañana en el 2100, su asistente virtual apagó progresivamente la proyección de estrellas de su ventana para dejar entrar la luz de la mañana. También inició la generación de su café y comprobó que su auto estuviera cargado al 100%.
Tenía que conectare rápido a su oficina en el metaverso porque tenía una reunión urgente con su jefe, no podía llegar tarde porque su jefe estaba de vacaciones en la luna y aceptó la llamada porque era urgente.
Luego debía tomarse el tiempo para actualizar su Avatar antes de iniciar la universidad, ella estaba terminando su pos grado en Ingeniería Cuántica. Era parte de un proyecto que cambiaría el futuro, los viajes en el tiempo.
Una estrategia de innovación disruptiva tiene que ver con la capacidad de una organización de crear un portafolio de proyectos que redefinan las reglas de juego de la industria en la que compiten. Para esto las personas que participan de la creación de la estrategia deben desarrollar el pensamiento futuro.
El pensamiento futuro es una nueva competencia que todo líder de una organización debe desarrollar, tiene que ver con la capacidad de visualizar un futuro probable o deseable a través de información.
Una estrategia de innovación debe considerar varias preguntas que la organización se tiene que hacer:
Definir una estrategia de innovación basada en el propósito permite abrir un abanico de posibilidades independientemente de la industria en la que se compita. El propósito permite tener un marco de referencia para definir las verticales de crecimiento basados en insights.
Las verticales de crecimiento son los espacios donde la organización ve diferenciación y oportunidad de nuevo crecimiento. Son aquellos caminos que nos dan un marco de referencia para la creatividad. Para esto debemos identificar las dinámicas de cambio (tendencias) que transformarán nuestra industria.
Como parte del proceso de creación de la estrategia, es fundamental definir las necesidades actuales y perfilar las posibles necesidades futuras de los clientes para poder tener un portafolio de proyectos que combine el corto y largo plazo.
La estrategia sin recursos es únicamente una carta de intenciones, es por esto que debe contar con recursos (personas, presupuesto, tecnología) para poderse ejecutar.
Los procesos estratégicos a 5 o 10 años han quedado en el olvido con la globalización y la aceleración de la economía como resultado de la transformación digital, hoy los ciclos de estrategia deben ser más cortos y prácticos, menos teóricos y tradicionales.
Así como los niños hacen una carta a Santa con 3 o 4 regalos, de igual forma la estrategia debe tener 4 o 5 proyectos que hagan realidad su ejecución. El portafolio debe estar alineado al propósito y basado en las verticales de crecimiento que definimos y en el potencial de negocio.
Toda idea que se ejecute bajo los procesos tradicionales de la organización terminará siendo una solución incremental. La innovación se come diferente y necesita una receta diferente, esa receta debe proteger la creatividad del corto plazo y los malos hábitos de la organización.
Mira nuestro webinar acerca de ¿Cómo diseñar una estrategia de innovación disruptiva? en el siguiente link:
Hoy día las organizaciones necesitan procesos de planeación simples y claros, pero sobre todo radicales, debemos dejar atrás aquellos modelos teóricos que se archivan en carpetas y quedan en el olvido. Una buena estrategia de innovación debe definir un marco de trabajo que motive a la organización por medio de un propósito y propicie el espacio para la creatividad.
Si necesitas innovar puedes escribir a hola@necesitoinnovar.com o visita www.necesitoinnovar.com.